Diagnóstico inicial
Analizamos el proceso actual, los puntos de fricción, las herramientas disponibles y el objetivo que se quiere conseguir.
La tecnología debe adaptarse al negocio, no obligar al negocio a cambiar sin sentido. Por eso trabajamos por fases, validando cada paso.
Analizamos el proceso actual, los puntos de fricción, las herramientas disponibles y el objetivo que se quiere conseguir.
Definimos un flujo realista, alcance, herramientas, datos necesarios, riesgos y criterios de éxito.
Construimos una primera versión para validar que la solución responde a la necesidad antes de ampliar el alcance.
Configuramos la solución, conectamos las herramientas necesarias y realizamos pruebas con casos reales o controlados.
Explicamos el funcionamiento, entregamos documentación básica y dejamos preparado el proceso para su uso diario.
Revisamos el funcionamiento, corregimos incidencias y evolucionamos la solución cuando el negocio lo necesita.